“La música clásica te hace feliz y es atemporal. Bach, Mozart, Beethoven han perdurado durante siglos. Sin embargo, debo desmontar un mito: Desde hace tiempo no sólo vienen personas mayores a mis conciertos. Tengo casi un millón de seguidores en Facebook, muchos de ellos jóvenes, y son muy activos. El público nota enseguida si tú también te diviertes con lo que haces”, afirma el popular violinista y director de orquesta holandés André Rieu (foto). Así responde a una pregunta periodística acerca de por qué la música clásica sigue fascinando a gente de todas las edades.

En una entrevista que le hizo esta semana la agencia alemana dpa, el “señor Vals”, como se lo conoce a este gran divulgador de la música clásica, mostró no sólo que crece el público joven en las salas; dejó al desnudo que los personajes protagónicos de la llamada “música culta” también son humanos.

En la charla con dpa surge el nombre de David Garrett, el prodigioso violinista alemán que, admite Rieu, también ha logrado el milagro de llenar de jóvenes las salas de concierto de todo el mundo. En el caso de Garrett, hay un “bonus track” a tono con estos tiempos: el alemán es tan apuesto, que alguien lo apodó “el David Beckham” de la música.

Rieu, que como Garrett es poseedor privilegiado de uno de los escasísimos 650 violines stradivari que circulan por el mundo (valor estimado, entre U$S 2.5 y 3 millones) le confesó a dpa que en 2012 cayó postrado por un virus; y que tuvo que hacer frente a elevadas deudas tras cancelar dos giras internacionales. Rieu. “En 2009 mis deudas llegaron a los 34 millones (de euros). Todo era del banco. Mi estudio, mis cds, mi stradivari, los derechos de autor, todo. En mi caso el banco dijo: “Creemos en ti. Continúa tocando”. Y después de un año tuve unas ganancias de 20 millones (de euros). No se debe perder la fe en las habilidades de uno y se necesitan personas que te apoyen. Y una vez que se supera hay que prometerle a tu mujer no volver a pasar nunca más por ello”, reflexionó Rieu.